Tras esos rincones apartados dormimos, sin casi advertir que el sol sigue asomando cada día sin importarle si nos levantamos o morimos..., nos pone en evidencia y nos obliga a arrastrarnos por el mundo dejando de nuestra mano elegir cómo y hacia dónde. Le da igual si sentimos indecisión, si nos paramos y nos quedamos en el sitio, o avanzamos sobre los cuerpos de los demás. Ese día me adelanté un poquito, intenté verlo todo desde un poco más arriba..., y llegó la luz.
1 comentario:
Preciosa foto, recuerdos de la infancia.
Estamos en contacto,
JP
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